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Un viaje al corazón de la Camarga
Viajamos a Francia para despedir la temporada 2025
Fourques, un viaje al corazón de la Camarga

Detalle de la Plaza de toros de Fourques
Jamás hubiéramos imaginado que el último viaje de la temporada nos llevaría al corazón de la Camarga. Ni la lluvia ni la temida nodulosis bovina pudieron frenar las más de once horas de carretera cruzando Francia entera, desde la frontera de Irún hasta casi las costas de Marsella.
¿Por qué Fourques? Porque la afición nos empuja a viajar hasta el último rincón donde un toro asome por chiqueros. Seguro que tú me entiendes. Hay algo que me emociona profundamente en seguir ampliando mi lista de plazas conquistadas.
El monumental río Ródano —Rhône en francés; Ròse en occitano— separa sus orillas entre los departamentos de Gard y Bouches-du-Rhône. O lo que es lo mismo: nosotros estamos del lado de Fourques y, frente a nosotros, Arles y su coliseo romano. Occitania, o para entendernos, el corazón mismo de la Camarga.
Fourques y su entorno disfrutan de un territorio natural privilegiado. El toro camargués y el caballo actúan como los auténticos guardianes de la marisma. En los bares cuelgan fotografías de raseteurs venerados como ídolos, y en pueblos cercanos como Beaucaire se levantan estatuas dedicadas a toros camargueses legendarios.
Y hacia allí vamos, al encuentro de Joachim Cadenas, la gran figura de la corrida camarguesa, que torea en el festival de Fourques antes de su debut de luces este invierno en México. De la corrida camarguesa a la corrida de toros: un salto insólito que seguiremos muy de cerca.
EN FRANCIA CUIDAN CADA DETALLE

En Francia, la corrida se comprende como un todo. Cada detalle, por mínimo que parezca, merece el mayor de los respetos. Por eso, incluso en un festival, el escenario se cuida con esmero. En Fourques, los matadores y artistas Swan Soto y Jonathan Veyrunes pintaron los burladeros para otorgar a la plaza un sello singular.
El escenario era absolutamente bucólico. Las hojas ocres de los inmensos plataneros —que nacen literalmente en el propio callejón y se elevan sobre los tendidos— forman parte inseparable de la idiosincrasia de esta plaza única.
La plaza de toros es parte esencial de la arquitectura del pueblo. Como habéis visto en las fotografías, la antigua école des garçons conforma uno de los tendidos, creando una postal curiosa, quizá única en el universo taurino. Pero hay más. Los corrales son pura ficción: unos simples tablones, separados entre sí, forman el techo de los chiqueros, anexos al patio románico de la iglesia de Saint-Martin.
En este vídeo que grabé allí mismo se respira toda su identidad. Disfrútenlo.
Aún queda mucho por contar de este viaje a la Camarga que te sorprenderá. En el próximo boletín os contaré más. Y tú, ¿conoces la Camarga francesa? ¿cuál es la plaza de toros que más orgulloso estás de haber conocido? Respóndeme sobre este email para estar contacto 😊😊
Un abrazo,
Marcos Sanchidrián
Todos a los Toros 🐂