Un cartel imposible en España

Hoy quiero llevaros hasta Gamarde, atraídos por un cartel que hoy resulta prácticamente imposible de ver en España. Y no porque haga falta inventar nada extraño, sino porque bastaría con algo tan sencillo como tener gusto y un poco de afición.

UN CARTEL IMPOSIBLE EN ESPAÑA

El pasado fin de semana hice mi primera incursión en el taurinísimo suroeste francés. Más de treinta plazas de toros mantienen vivo el pulso taurino de este rincón de Europa que, contra todos los tópicos, acoge con naturalidad la cultura española y también a los españoles que cruzamos la frontera de Irún a Hendaya buscando algo que aquí, demasiadas veces, dejamos escapar.

La ruta comenzó en Mont de Marsan, puerta de entrada a un mundo donde los toros siguen siendo una forma de vivir. Desde allí se articula también la novillada del pueblo de Saint Perdon, que perdió su pequeña plaza de madera en un incendio atroz provocado por los antitaurinos. Y, sin embargo, la Peña El Muletazo sigue en pie, empeñada en sostener su novillada sin una sola subvención, únicamente con el respaldo de sus socios. Pero esa historia, que merece ser contada despacio, os la guardaré para la semana que viene.

Hoy quiero llevaros hasta Gamarde, atraídos por un cartel que hoy resulta prácticamente imposible de ver en España. Y no porque haga falta inventar nada extraño, sino porque bastaría con algo tan sencillo como tener gusto y un poco de afición: David Galván, Daniel Crespo y Víctor Hernández.

Muy cerca de Dax, en el corazón de ese pulmón verde que son Las Landas, se levanta un pueblo de menos de mil habitantes con una plaza de toros para dos mil espectadores. Más del doble de su población. Ya solo ese dato dice mucho. Allí, una coqueta plaza cubierta se convierte durante unas horas en el centro de gravedad de todo un pueblo. Un lugar de encuentro, de peña, de amigos, de comunidad alrededor del toro.

La jornada en Gamarde empieza temprano. A las once de la mañana hay tentadero público, pero la comunión de los aficionados se intuye mucho antes, en los alrededores del coso, en el ambiente, en la forma de ocupar el día. El cielo estaba plomizo, el aire era frío, pero allí nadie parecía necesitar excusas.

En este rincón de Francia, un día de toros no es solo una corrida: es una jornada completa. Se vive entera. Tentadero, comida y corrida. Todo en el mismo sitio. Todo organizado con un cuidado admirable por la Peña Taurina de Gamarde.

Hay muchos pueblos de Francia que merecerían ser estudiados como modelo de éxito. Porque mientras en España se habla tanto de crisis, de falta de público o de desgaste, al otro lado de los Pirineos siguen dando lecciones de cómo convertir los toros en una experiencia colectiva, atractiva y viva. La pregunta brota sola: ¿cómo es posible que no cunda aquí el ejemplo que tenemos tan cerca?

Mi crónica en Mundotoro la titulé Actitud, compromiso y capacidad. La terna dio la cara ante una corrida áspera y nada fácil de Virgen María, que comenzó como el rosario de la aurora, pero que terminó dejando varias certezas.

David Galván tiene raza de torero grande. Lo volvió a demostrar frente al incierto cuarto, al que se echó a los lomos varias veces con ese fondo de responsabilidad y de mando que distingue a los toreros de verdad. Gamarde supo reconocerlo.

Víctor Hernández sigue por sus fueros. No torea para la galería ni para dejar estampas vacías. Torea para sí mismo, que es una forma muy seria de estar en la plaza. Muy despacio, muy bien colocado, buscando siempre el pitón contrario, con ese valor seco y ese concepto cada vez más definido que lo están convirtiendo en uno de los nombres más sólidos de este arranque de temporada.

Y Daniel Crespo, que se presentaba en Francia, dejó frente al quinto naturales extraordinarios. Cuando consiguió someterlo y ligarlo, fue capaz de enroscárselo a la cintura con una delicadeza y una suavidad verdaderamente notables. Y Crespo, además, los tumba sin puntilla.

Gamarde dejó, por tanto, algo más que una tarde de toros. Dejó una lección. La de un pueblo pequeño que entiende el toreo como una celebración total. Y la de un cartel que hoy, por increíble que parezca, resulta imposible de reunir en España.

No porque falten toreros.

Porque falta afición.

EL RESUMEN

Solo aquí, en tu newsletter de toros, el resumen más completo de la tarde en Gamarde.

Un abrazo fuerte y feliz semana.

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Así, entre todos, seguimos manteniendo viva la llama del toro.

Un abrazo,
Marcos Sanchidrián
Todos a los Toros 🐂