📺 Ni Netflix, ni HBO: El Litri y su sombra #17

¡Feliz miércoles! Tengo que reconoceros una cosa: esta newsletter me sirve como terapia. En el día a día con gente de mi quinta no puedo decir que me he leído un libro sobre Yiyo, comentar qué les parece la biografía de César Rincón o si se enternecen con los chavales de la placita del Lago en Tú solo.

Estas películas generan en quien las ve cierto pudor. No por el hecho de verlas, sino de compartirlo con el mundo. No están en Netflix ni en HBO y eso para la generación woke es difícil de asumir. Uno ya escarmentó cuando comenzaron las primeras risas al contarlo alguna vez. “¿Has visto la Stranger Things?”. "¿Y tú Los Bingueros, so bobarra?”. Ahí tienes el camino, rey moro.

Hoy vamos con un peliculón de verdad.

La película: El Litri y su sombra

Los clásicos que nunca pasan de moda. La clave para sentir que una película merece la pena es que envejezca bien a las revisiones. "El Litri y su sombra" es una joya que se engrandece cuantas más veces la ves.

Qué película. El film trata de la dinastía Litri que, realmente, tiene una historia de película. Desde Manuel Báez Araúz "Mequi" (1830-1873) que ya a mediados del siglo XIX recorrió la provincia de Huelva por las plazas de barriles y carros para enfrentarse a terribles toros de siete años. Continuó la saga su hijo Miguel Báez Quintero “El Litri” (1869-1932), torero con cierto predicamento en la última década del XIX pero sin fortuna. El primer Litri que terminó con el cuadro fue Manuel Báez Fernández (1905-1926).

El valor de Manolo Litri llegó a los ruedos más importantes y fue una de las figuras con mayor proyección de la década de los 20. Tomó la alternativa el 28 de septiembre de 1924 en Sevilla, con Chicuelo de padrino y Pablo Lalanda, de testigo. El toro Extremeño, del Marqués de Guadalest, frenó en seco su carrera en Málaga con solo veinte años.

Murió el 18 de febrero de 1926, una semana después de la cornada que recibió en presencia del rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg. La gangrena era mortal de necesidad y, a pesar de que le amputaron una pierna derecha, no pudieron salvarle la vida. La película refleja la dura conversación entre Miguel Báez y el doctores Macdonald y Lazárraga:

"Yo me negué a que me amputaran un brazo. ¿Qué es un torero manco? Pero ahora no pienso igual: que se muera el torero pero salven al hombre".

No fue posible. Entonces, en aquellas enfermerías sin penicilina solo había dolor y santos óleos.

Aquí comienza el núcleo central de la película. La vida de Miguel Báez Espuny en 1959, año en que se estrenó la película, estaba en su pico más alto de popularidad. Recordemos que Litri formó junto con Julio Aparicio la pareja de novilleros más rentable de la historia.

El nuevo Litri nació en Gandía cuatro años después de la muerte de su hermano fruto de una relación entre su padre y Ángeles, una admiradora de Manolo. Una historia tremenda. Él veía en ella a su hijo muerto. Ella se reflejaba en los ojos de Manolo a través de los de su padre Miguel.

Miguel Báez Quintero murió cuando su hijo apenas contaba con dos años de vida. Renegó del toreo e hizo prometer a su mujer en su lecho de muerte que su hijo jamás sería torero. Una promesa que Concha no pudo cumplir.

Espuny Litri creció con los recuerdos ocultos de una dinastía que ya llevaba un siglo en los ruedos. Pero todo cambió cuando entró en la Tertulia de su hermano, habitada por viejos nostálgicos que aún recordaban historietas del héroe caído. Una foto del día que recogió la Oreja de Oro que ganó en Madrid, un traje de luces, la cabeza de un toro que mató su padre. A Miguelito le entró el veneno.

Excelentemente dirigida por Rafael Gil y con un guión que denota la fina pluma de Agustín de Foxá, la película la eleva un elenco de actores de primer nivel como un entrañable Pepe Isbert, un tremendo Ismael Merlo o un secundario de lujo como Manolo Morán en el papel de picador, siempre presto para dar altura a cualquier secuencia. Punto y aparte merece el pequeño José Luis de la Casa, hijo de Morenito de Talavera y hermano de Gabriel de la Casa, que interpreta al propio Litri de niño. Desparpajo, valentía y descaro delante de las becerras.

La película también tiene una importante aportación a la cultura taurina. Las imágenes de Litri representan a la perfección su tremendismo y entrega, el litrazo e incluso hay escenas donde podemos ver la antigua plaza de toros de Huelva o el coso de Ayamonte.

"Los muertos están más vivos en nosotros de lo que parece", sentencia el narrador de la película. El destino de Miguelito Litri estaba en los ruedos para devolver el cariño del pueblo con su entrega en cada tarde.

Ya hablaremos en otra ocasión de lo que supuso aquella dupla de novilleros que provocó que por primera vez se celebraran más novilladas que corridas de toros en España. De momento, disfruten de esta entrañable película que les propone descubrir la historia de una dinastía apasionante y un viaje a la España de mediados de siglo XX.

FICHA TÉCNICA

Título original: El Litri y su sombra

Año: 1959

Duración: 89 min.

Dirección: Rafael Gil

Guión: Rafael Gil y Agustín de Foxá

Música: P. Chovi y Manuel Parada

Fotografía: José Fernández Aguayo, Juan García y Michel Kelber

Reparto: Miguel Báez "Litri", Katia Loritz, Ismael Merlo, Pilar Cansino, Manolo Morán, José Isbert, Licia Calderón, María de los Ángeles Hortelano, José Rubio, Jorge Vico, Roberto Rey, Rafael Bardem, Miguel Ángel Rodríguez

Género: Drama | Biográfico. Toros

Sinopsis: Película biográfica sobre Miguel Báez "el Litri", descendiente de dos generaciones de toreros: su hermano mayor rozó la gloria antes de morir a los veintidós años de una cornada complicada por la gangrena. Su padre le rogó a todos hasta el último momento que lo mantuvieran alejado de los ruedos, pero "El Litri" supo desde niño que su destino era triunfar en el mundo de lo toros.

Valoración Marcos Sanchidrián: ⭐⭐⭐⭐

El litrazo

La escena final de "El Litri y su sombra" tiene una emoción sin igual. Miguel Báez Espuny vuelve a Málaga, la misma plaza, el mismo ruedo, en que murió su hermano Manolo Litri. Se cierra el círculo.

Un paisano en la barrera, recuerda la última faena de Manolo Litri: "Parece que le están dictando la faena". Y, de repente, Litri cruza la plaza de punta a punta, da distancia al toro, se esconde la muleta sobre la mano izquierda, atornilla los tobillos y ejecuta el litrazo. ¡Una película que tiene su desenlace en un pase natural, en una faena! ¿No es maravilloso?

Escena final de la película "El Litri y su sombra". Faena en la plaza de toros de Málaga donde murió su hermano Manolo Litri.

Solo Morante podía homenajear a Litri en su Huelva. Fue en las Colombinas cuando se echó la muleta a la espalda para ejecutar el litrazo a la perfección. Vean en el siguiente vídeo la comparativa entre el litrazo de su inventor y el de Morante de la Puebla.

He hecho un paralelismo entre el litrazo de Litri y el de Morante. En un vídeo, dos historias, dos momentos, dos torerazos. Esto es el toreo. Disfruten 📺 👇

Interpretación del litrazo por su autor, El Litri, y Morante de la Puebla, que le homenajeó en la Feria de la Colombina de Huelva en 2022.

Bucear en la historia del toreo nos permite descubrir cosas como las que hemos aprendido hoy. La historia de la dinastía Litri merece un peliculón así. El gesto de Morante con Litri en "su" Huelva, el valor de la verdad.

Disfrutemos de nuestra pasión sin avergonzarnos. Un día más, gracias por estar ahí, gracias por vuestros mensajes, gracias por vuestro cariño. Esto es para vosotros. ¡GRACIAS! 😊