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La censura jamás borrará la belleza del toreo
Denunciamos la censura de Youtube y recordamos una de las faenas del año
La censura jamás borrará la belleza del toreo

Youtube lanza un mensaje de prohibición y censura
Hace unos días amanecí con una noticia que no solo indigna: alerta.
YouTube ha cerrado mi canal.
Hace apenas una semana lo reactivé con la ilusión de quien cree —ingenuamente, quizá— que aún es posible compartir contenido cultural en una gran plataforma sin traicionar sus propias reglas. Fui escrupuloso hasta el extremo: vídeos cuidados, sin sangre, sin violencia explícita, sin un solo plano que pudiera ser cuestionado. Documentación, contexto, explicación. Cultura.
No ha servido de nada.
Cuando el canal empezó a moverse, a sumar miles de visualizaciones, cientos de horas de reproducción y nuevos suscriptores cada día, el algoritmo hizo lo que mejor sabe hacer: silenciar. Cortar. Borrar. Una amputación digital que no castiga el exceso, sino el simple hecho de existir fuera del pensamiento único. Censura en estado puro. Arbitraria. Fría. Inapelable.
Conviene recordarlo —aunque algunos prefieran olvidarlo—: la tauromaquia está reconocida en España como Bien de Interés Cultural por la Ley 18/2013. No es ilegal. No es clandestina. No es violenta en su contexto cultural, ni aquí ni en los otros ocho países taurinos del mundo. Lo que hago es divulgación: patrimonio, historia, memoria. Nada más. Nada menos.
Pero para ciertos gigantes tecnológicos, eso basta para señalarte.
Para decidir qué cultura merece existir y cuál debe ser borrada.
Seguiré creando. Seguiré contando. Seguiré defendiendo lo nuestro allí donde aún nos permitan hablar. Porque lo que está en juego no es un canal de YouTube: es el derecho a existir sin tener que pedir perdón.
Y si has llegado hasta aquí, quizá sea porque también sientes que esto va contigo.
DAVID GALVÁN Y BOHONERO, UNA DE LAS FAENAS DEL AÑO
Hay faenas que no se buscan.
Te encuentran.
Y casi siempre llegan así: con un viaje improvisado, una fecha marcada y la intuición de que, aunque no sepas muy bien por qué, tienes que estar allí.
La Línea de la Concepción fue una de esas decisiones sin plan. Una ciudad que no conocía, una plaza que aún no había conquistado, un ambiente distinto, tierra de frontera, salitre y acento propio. De esas plazas donde el toreo no es rutina, sino acontecimiento.
Y allí ocurrió.
Victorino Martín había enviado a aquella corrida a Bohonero-35. David Galván brindó a Ruiz Miguel, su padrino de alternativa. Dos cañaíllas. Dos formas de entender el valor. Y desde ese gesto ya se supo que aquello no iba a ser una faena más.
La emoción comenzó desde el primer muletazo.
Bohonero-35 embistió al ralentí. Tan despacio —tan despacio— que cada muletazo parecía no terminar nunca. Torear así es una de las cosas más difíciles que existen. Porque ahí no valen los atajos. Ahí solo sirve el don. Y Galván lo tiene.
Por el pitón derecho, entregado, obligando al toro por abajo.
Por el izquierdo, más vertical, más desnudo, más verdadero.
Los naturales fueron de los que se quedan dentro.
La faena fue tan honda que incluso un pinchazo antes una estocada sin puntilla no pudieron restarle verdad. Cayó el rabo para Galván. Y Bohonero-35, toro excepcional, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Y cuando cae la temporada, y empieza el invierno, uno se siente un privilegiado por poderlo vivir. Y contar.
Y eso —con el tiempo— es lo que de verdad importa.
Por eso rescato hoy esta faena. Porque el calendario taurino no es solo una sucesión de ferias y fechas. Es un mapa emocional. Un recordatorio de por qué seguimos haciendo la maleta sin saber muy bien qué vamos a encontrar. De por qué merece la pena conocer plazas, ciudades y culturas al ritmo del toro.
El calendario taurino 2026 que hoy reciben todos los suscriptores no es solo una herramienta. Es una invitación. A descubrir, a improvisar viajes, a conocer España gracias al toreo. A estar donde pasan cosas que luego contarás como quien guarda un tesoro.
Porque al final, las faenas del año no siempre están en las grandes ferias.
A veces están en una tarde cualquiera, en una plaza que no conocías, en una ciudad que te recibe sin prometer nada…
y te lo da todo.
Quizá por eso duele tanto la censura.
Que YouTube cierre puertas a vídeos como el de David Galván en La Línea —a la belleza, al tempo, a la verdad del toreo— dice más de la plataforma que de quienes seguimos contando estas historias.
El vídeo sigue existiendo, aunque lo escondan.
Y el calendario taurino 2026 también: como un acto de resistencia tranquila, como la prueba de que, pese a todo, seguimos viajando, mirando y recordando dónde y por qué mereció la pena estar.
Porque podrán borrar enlaces.
Pero no las faenas.
Ni los caminos que nos llevan hasta ellas.
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Un abrazo,
Marcos Sanchidrián
Todos a los Toros 🐂
