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Hemingway y su amor secreto por la Dama del Tormes
El Barco de Ávila es una de las joyas ocultas del toreo que descubrimos hoy en la newsletter
HEMINGWAY Y SU AMOR SECRETO POR LA DAMA DEL TORMES

Hay lugares que no necesitan artificio. El Barco de Ávila es uno de ellos.
Para llegar hasta allí conviene pasar antes por el Puerto del Pico, donde Gredos sigue imponiendo su ley: piedra, altura, calzada romana, cabra montesa y esa sensación de que el tiempo discurre de otra manera. Luego aparece El Barco, a la orilla del Tormes, con su Puente Romano y el castillo al fondo. Y enseguida entiendes que no estás en un pueblo cualquiera.
Su importancia viene de lejos. Fue cruce de caminos entre Salamanca y Cáceres, lugar de paso de viajeros ilustres y parada de Carlos I camino de Yuste. Pero hay un nombre que sorprende más que ningún otro: Ernest Hemingway.
Entre marzo y mayo de 1931 vivió aquí una experiencia que no olvidó jamás. Se lo contó a John Dos Passos en una carta en la que hablaba de truchas, cabras salvajes, una garra de oso clavada en una iglesia, gente amable y una vida magnífica por muy poco dinero. Años después, cuando quiso resumir de dónde procedía, puso El Barco de Ávila el primero de una lista de lugares decisivos en su vida.
Y aquí empieza lo más interesante para nosotros.
En otra carta habló de la “arena arcillosa de la plaza”. Solo podía referirse a la plaza de toros de El Barco, la llamada Dama del Tormes.
Inaugurada en 1889, conserva casi intacto el sabor antiguo: piedra, pizarra, madera gastada, tendidos irregulares y un patio de caballos donde parece que no ha pasado el tiempo. Más que una plaza rehabilitada, es una plaza conservada por pura fidelidad a sí misma.
Allí queda además una fecha que dispara la imaginación: 2 de septiembre de 1951. Ese día torearon Antonio Bienvenida y un recién alternativado Antonio Ordóñez, junto a la rejoneadora Beatriz Santullano, con toros de Campoamor.
Y entonces surge una pregunta que merece seguir abierta: ¿tuvo algo que ver Hemingway en la llegada de Ordóñez a El Barco de Ávila?
La relación del escritor con la familia Ordóñez venía de lejos, pero ese cruce de nombres, fechas y lugares deja una intuición poderosa: Hemingway y Antonio Ordóñez comparten en El Barco de Ávila un vínculo más profundo de lo que parece.
A veces un viaje sirve justo para eso: para descubrir que en un rincón pequeño de España todavía quedan historias enormes esperando a que alguien tire del hilo.
Y esta semana, además, quienes estáis dentro de esta comunidad tenéis el vídeo completo del reportaje en exclusiva, para recorrer también en imágenes este lugar extraordinario.
Un abrazo fuerte y feliz semana.
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Así, entre todos, seguimos manteniendo viva la llama del toro.
Un abrazo,
Marcos Sanchidrián
Todos a los Toros 🐂