- 🐂 Todos a los Toros – La newsletter de Marcos Sanchidrián
- Posts
- ✈️ César Rincón, de Madrid al cielo #15
✈️ César Rincón, de Madrid al cielo #15
¡Feliz sábado! No hemos terminado el año y ya estamos atorados de adelantos de carteles. El toro no ha salido por chiqueros en 2023 y los carteles de San Isidro ya están hilados para su presentación el 1 de febrero.
Alejandro Talavante y Joselito se han dejado, como diría la copla. El camino de la independencia con el que los aficionados mojamos nuestras enaguas, con la sombra de Enrique Martín Arranz sobrevolando en el planteamiento de la temporada -el mejor, en los mejores carteles y al mejor dinero-, se desfondó en el ruedo. Por eso, el hijo pródigo de muñecas talentosas y ánimo de cristal vuelve al sistema de la mano de Simón Casas. El objetivo es que no se desplome la cotización con la esperanza de que un golpe de genialidad vuelva a elevarle a un estatus premium.
La bohemia dura lo que tarda en aflojar la cuenta corriente.
Hoy vamos con un torero al que Madrid le cambió la vida allá por 1991.
El libro: César Rincón, de Madrid al cielo
César Rincón cumplió cuarenta años de alternativa el pasado 8 de diciembre. Bogotá -añorada Santamaría-, 1982. Antoñete, como padrino, y José María Manzanares, de testigo. Feligrés, marcado con el número 711, de 453 kilos, de la ganadería de Vistahermosa, fue el toro de la efeméride. La cesión de trastos de Antoñete a Rincón fue algo más que un mero trámite. Luego entenderéis por qué.
Aún quedaba mucho camino para que Rincón pusiese el nombre de Colombia en el palo de la bandera de Las Ventas. Ese camino llevaba a cuestas más espinas que rosas.
Una familia humilde del barrio de Santander de Santa Fe de Bogotá. Un barrio pobre que no llegaba a la miseria -como suele decir-, es el punto de partida de un torero que con veintiséis años ya contaba con su propia autobiografía. La colección La Tauromaquia de Espasa-Calpe dedicó el número 45 al libro César Rincón, de Madrid al cielo. Autobiografía, con Javier Villán como perfecto padrino de ceremonia.
El libro comienza durante el viaje a Colombia para ser recibido por el presidente de la República tras las cuatro Puertas Grandes consecutivas de 1991 en Madrid. El aeropuerto lleno, vítores de sus paisanos. Héroe nacional. Mientras, recuerda el camino hasta llegar ahí. Todavía no se lo cree.
Una voz interior me ha respondido:
-Hermano, tú eres César Rincón, aquel muchacho pobre de Bogotá que ha estado solo muchas veces y que perdió a su mamá en un incendio.
Mientras siga escuchando esa voz, todo marchará bien. No habré perdido la identidad. Porque un hombre sin identidad es un fantasma. Hermano, tú eres César Rincón, "el de los cojones de hierro", como escribió en Pamplona un crítico de Madrid. Esto de los "cojones de hierro" (...) es una verdad incompleta. Durante la temporada de 1991 en España he tenido que darle pases a todo lo que salía desde chiqueros, fuera cual fuere su condición. Algún día podrán ver en España la verdad de mi toreo, la del duende y la gracia. La verdad entera se desvelará el día en que los públicos y cronistas tengan que decir: "Con valor de guerrero empezó a torear un ángel". Eso es, con "cojones de hierro" y muleta de terciopelo.

Además de su biografía, este libro también es un tratado de su tauromaquia. César Rincón cuenta que Antoñete se le apareció como una revelación en junio de 1982. Aquella histórica faena al toro Danzarín, de Garzón, que el colombiano presenció en la plaza de Las Ventas, seguramente acompañado de su "hermano" Yiyo, fue sinónimo de distancia, pureza en el cite, entrega. Y eso se quedó dentro del colombiano que pudo asimilarlo y hacerlo propio en el ruedo:
Mi tauromaquia no creo que tenga nada de revolucionaria, a no ser lo que tiene de verdadera. Tantas veces hemos oído las palabras sagradas "parar, templar, mandar y cargar la suerte", que repetirlas es, quizá, no decir nada. Trataré de añadir algo más. O mejor, me preguntaré: ¿En qué distancia es esto válido? ¿En qué distancia no es posible el engaño o el truco? Hay que citar de largo. Es en esa dimensión en la que se aprecia la grandeza del toreo. Darle mucho horizonte al toro en el inicio de cada parte de la faena. Y, luego, que no vea más que muleta. Para esto es fundamental la colocación del torero y la capacidad de ligar pases.
La historia del César del toreo es brutal. Un padre que vuelca sus sueños en su hijo, un niño que debuta con doce años en la Santamaría de Bogotá y que pierde a su madre y a su hermana siendo muy joven, recién aterrizado en España, en un terrible incendio provocado por una vela que colocaba siempre que toreaba su hijo, un camino terriblemente duro con idas y venidas a una España que no le da su sitio. Y la cornada de Palmira el 4 de noviembre de 1990 que casi termina con su vida. Y la reaparición en menos de un mes. Y la gloria en apenas seis meses.
En la enfermería no había bisturí, siquiera unas tijeras para rasgarme la taleguilla. Y con tanto nerviosismo nadie acertaba a parar aquella sangría. Alguien acertó a hacerme un torniquete y alguno decidió que era urgente llevarme al hospital. Al hospital llegué medio muerto, o quizá muerto del toro. Y allí ocurrieron cosas terribles. Con el afán de ayudar, unos estorbaban a otros. Y cuando me llevaban a la sala de cirugía en unas parihuelas, los improvisados y nerviosos camilleros quisieron entrar todos a la vez por la puerta. Se atrancaron las parihuelas y caí al suelo. Se soltó al torniquete y de nuevo la sangre, la poca que debía quedarme, saltó otra vez a chorros.
Un relato durísimo y terrible. Las consecuencias que ese percance tuvo no podía ni imaginar aquel 1992 cuando se publicó el libro. Probablemente una de estas transfusiones que recibió para devolver a la vida a César Rincón estaba infectada. Una hepatitis C que afectó gravemente al hígado y que le alejó de los ruedos en 1999 después de años de lucha en silencio. Su cuerpo no podía más.
Pero volvamos a 1991. César Rincón estaba apoderado por Luis Álvarez y la táctica de la temporada anterior fue torear y cuajarse. Comenzó el año en Cadalso de los Vidrios junto a Enrique Ponce, en un cartel que aún se conserva como oro en paño entre los aficionados locales. 14 corridas de toros y otros tantos festivales.
En 1991 consiguió meter la cabeza en San Isidro. Una tarde el 21 de mayo en un cartel bueno, con Curro Vázquez y Armillita, con toros de Baltasar Ibán. El resultado fue de Puerta Grande. En el hotel, su apoderado le dice que hay posibilidad de entrar al día siguiente sustituyendo a Fernando Lozano. ¿Inmolarse o rentabilizar el triunfo?
En una habitación del Hotel Foxá, amigos y conocidos celebraban un éxito muy importante para Colombia. Cuando César Rincón dijo a su apoderado que pa´lante se guardó el champagne y comenzó de nuevo la concentración. Aguardaba una corrida de Murteira Grave junto a dos jabatos: Espartaco y Ruiz Miguel. Volvió a salir en hombros. "De haber fracasado yo este día de los "murteira", más de uno hubiera pedido que a Luis Álvarez le quitaran el carné de apoderado. Pero salí por la Puerta Grande".

La tercera Puerta Grande llegó en la Corrida de Beneficencia. La empresa cerró un mano a mano entre los dos toreros del año: Ortega Cano y César Rincón, con toros de Samuel Flores. La corrida fue histórica. Los dos toreros salieron en volandas por la calle Alcalá. Y la cuarta llegó en la Feria de Otoño, con un sobrero de Joao Moura después de que David Luguillano pinchase una de las faenas de su vida a uno de Sepúlveda y Manzanares cuajase un quite de los de parar el tiempo, para cerrar un hito que más de treinta años después nadie ha igualado.
El escritor Germán Castro Caycedo dejó escrito en el epílogo del libro:
César Rincón representa la fuerza, la riqueza de nuestro mestizaje. Tenga en cuenta que en Colombia estamos muy mezclados. Ni los blancos son blancos del todo, ni los indios somos indios puros, ni los negros son negros en absoluta pureza. Como artistas y como mestizo, César Rincón está a la altura de Gabriel García Márquez o de Botero, por poner dos ejemplos máximos muy conocidos en España. César Rincón nos da la confianza en el ser colombiano, algo que históricamente nunca hemos tenido.
No es habitual que en pleno apogeo de una trayectoria haya hueco para una biografía pero la vida de César Rincón lo mereció. Sin conocer aún las páginas que estaban por escribir, la de la raza, la ambición, la pureza. Aún no había aparecido Bastonito, ni la hepatitis, otras dos Puertas Grandes en Madrid, la despedida heroica en Sevilla... El destino de un valiente. De la pobreza más humilde a la gloria. Solo el toreo es capaz de catapultar de la nada al todo. César de Madrid. César de Colombia. Julio César Rincón Ramírez.

Documental
En el 40 aniversario de la alternativa de César Rincón va a estrenarse un documental que recogerá la vida del torero. Más de 39 horas de grabación con el testimonio del propio torero y diecinueve personas que han influido en su vida.
Aquí os dejo un adelanto 👇

Primer capítulo del documental sobre la vida de César Rincón, obra de los periodistas bogotanos Rodrigo Urrego Bautista y Diego Caballero con la colaboración de Diego Bonilla.
El tweet de la semana
Llevamos una semana donde solo se habla de las combinaciones de San Isidro. Como vamos a tener muchos meses por delante para analizarlos, valoro más cosas como esta: un mapa de Extremadura con la ubicación de todas las ganaderías. Hoy, Extremadura es parte del pulmón de la cabaña brava española 👇
Extremadura, tierra de bravo.
— Juan JP (@JuanLaMontera)
6:53 PM • Dec 7, 2022
Hay otro documento realmente interesante que geolocaliza todas las ganaderías de España, Francia y Portugal de las cinco asociaciones. Las nuevas herramientas y el trabajo colaborativo crea cosas tan excelentes como esta 👇 Guárdalo y márcalo como favorito 😉
Mapa con la ubicación de las principales ganaderías de toros de lidia en España, Portugal y Francia pertenecientes a las 5 asociaciones existentes en España.
César Rincón cumple 40 años de alternativa. Un torero que dio esperanza a Colombia. Un torero que miró de tú a tú a García Márquez y a Botero. ¡Cuánta falta nos hace que surjan toreros al otro lado del charco! Felicidades, maestro.
Y tú, ¿qué recuerdos tienes de César Rincón? Contéstame a este email para que estemos en contacto. ¡GRACIAS por estar ahí! 😊